lun
26
dic
2011
Es curioso considerarse guerrero sin haber estado en ninguna guerra o conflicto armado pero es así como nos sentimos muchas veces a lo largo de nuestras vidas. No se si alguna vez llegaré a ser un maestro de las artes marciales, sobre todo porque ese no es mi objetivo al practicar el budo de Hatsumi Sensei, sino el de pulir mi corazón, pero si se que soy un guerrero desde que tengo uso de razón. Siempre he luchado contra mis miedos, mis prejuicios y los problemas que me han surgido durante el camino que he recorrido. Se que aun me queda muchísimo por andar pero también que cada una de esas cosas forma parte de mi y de como soy. Es curioso también que muchas veces tenga ganas de llorar y no pueda, que no pueda derramar lagrimas de tristeza y que si las pueda derramar de emoción o de alegría por cosas que la mayoría de las personas ni siquiera se inmutarían, que me sorprenda también de la empatía que puedo llegar a sentir cuando me dirijo a una persona para hecerle sentir bien o que puedo desarrollar también hacia un animal que sufre. Creo que percibir ese tipo de cosas son las que nos hacen sentir que estamos en el camino del Jihi no Kokoro, el Corazon Benevolente, y comprender mínimamente el significado de las palabras que rezan que el corazon de los guerreros es precioso y esencial. Quiero aprovechar este espacio para recordarles que todos somos guerreros de una forma u otra y que no olviden nunca de seguir puliendo su corazón.
Un abrazo enorme para todos!! -Bufu ikkan!!
lun
03
oct
2011
sáb
09
jul
2011
Ya hace bastantes meses que rondaba por mi cabeza la idea de escribir este texto, incluso podría decir que desde el año pasado. Así que aprovechando el tema de este año sobre el kihon happo voy a desarrollar esa idea que se dibujo en mi mente.
Todo surgió tras un entrenamiento en el dojo después del cual nos fuimos dando un agradable paseo hacia nuestras casas, encontrandonos juntos el shidoshi Alex Dadlani, mi Buyu Tino y yo. En el transcurso del camino la conversación fluyo de un tema a otro pasando de las bromas y anécdotas a las impresiones que nosotros teniamos sobre el budo, desde nuestro punto de vista, cotejandolas con la experiencia y vivencias de Alex. En ese momento espontáneamente vino a mi cabeza un curioso paralelismo entre el Kihon Happo y el Taijutsu con los primeros años de enseñanza en la escuela.
Mucha gente cuando empieza a practicar artes marciales espera encontrarse con técnicas "mortíferas" y espectaculares donde le arranques los ojos a uke o le saques el corazón por la boca mientras sigue latiendo y demás barbaridades, (sobretodo cuando hablamos de ninjas); y cuál es la sorpresa cuando se encuentran a un montón de cinturones negros rodando por el suelo y haciendo series de movimientos repetitivos una y otra vez consistiendo mayoritariamente en bloqueos y puños o bloqueos y patadas. ¿La idea es chocante verdad? Pero... ¿alguíen ha reflexionado sobre cuando era niño y comenzaba a aprender a escribir?
Todos sabemos ahora que la M con la A es MA, pero antes de saberlo tuvimos que escribir muchas MA con mucha paciencia, y antes de eso muchas A. He ahí la idea que quería desarrollar cuando somos pequeños no paramos de copiar las letras que nos pone el profesor/a en la pizarra, no paras de escribir una A, otra A, y otra A,...y cuando aprendes la A y la sabes escribir te enseñan la M. pues en el budo es exactamente igual. Primero aprendemos a esquivar el golpe y bloquearlo y lo repetimos una y otra vez hasta que aprendemos que al bloqueo se le puede añadir un golpe detrás y ya no es M+A= MA, ahora es Jodan Uke+Omote Shuto = SUI NO KATA, y a la vez que aprendemos nuevas letras podemos formar nuevas palabras, frases o textos de manera infrinita, transportando ese sentimiento al budo.
Otra cosa a tener en cuenta es la Caligráfia, desde pequeños todos, o casi, tenemos la misma letra ¿Os suenan los cuadernillos RUBIO? haciendola bonita, clara y concisa y a medida que pasan los años vamos desarrollando un estilo de escritura diferente al del resto, ya sean redondeadas, puntiagudas o torcidas todas las letras al leerlas forman la misma palabra. Ese es el Taijutsu que hemos desarrollado, en el principio hacemos los movimientos amplios y visibles intentando emular el del instructor, pero luego nos desengañamos al ver que sus movimientos no se perciben igual que los nuestros y aún más al ver que los de este instructor no son iguales que los del otro, o el otro,... aún haciendo todos la misma técnica, y eso es porque cada uno ha desarrollado su propio estilo de "escritura" a lo largo de los años a base de prácticar y prácticar lo básico llegando ahora a "escribir" de forma fluida.
Así que ya saben la M con la A, MA = PACIENCIA.
Y recuerden en el budo no hay tippex, si te equivocas tienes que seguir escribiendo.
Un abrazo fuerte, Samuel
sáb
09
jul
2011
Me gustaría compartir algunas reflexiones sobre el encuentro que mantuvimos ayer en el dôjô.
El tema giró en torno al Kihon Happô y cómo podemos construir visiones gracias a él.
Las formas más simples del Budô descubren nuestras fortalezas y debilidades. Es decir, el kihon no deja de ser una herramienta a la que puedes acudir cuando estas perdido sino que también se puede convertir en un utensilio en el que te puedes perder.
Dado que desde mi punto de vista esto sucede, me gustaría compartir, ahora por escrito, los sentimientos que ayer entrenamos con el cuerpo. Debatimos en torno a tres puntos a tener en cuenta a la hora de realizar una forma:
* Aceptar la derrota
* Ofrecer la victoria
* Y entender que todo está conectado o Kukan.
Aceptar la derrota, implica que nuestro primer movimiento es defensivo. Evadimos el ataque realizando una defensa que anule el poder del primer movimiento del oponente. A continuación, nos toca actuar y es ahí donde si derrotamos al oponente, ofrecemos la victoria.
Y envolviendo estos dos principios, se encuentra el tercero de ellos, la comprensión de que todo está conectado. Es decir, pensar en que cualquier cosa puede pasar cuando se afronta una situación estresante ya que somos totalmente cambiantes. Algunas veces, el mero hecho de pensar, de tener esto en mente “cualquier cosa puede pasar” te permite un cierto Kukan.
Si nada más por ahora,
Un saludo a todo el dôjô.
Carlos Morales Páez.
Arrecife, a 7 de julio de 2011
jue
07
abr
2011
vie
25
mar
2011
No me gusta usar esta palabra, pues es un vocablo que engendra más violencia, pero ODIO LA GUERRA, es algo que para muchas personas puede resultar incoherente viniendo de alguien que practica las
artes marciales pero tiene que quedar algo muy claro, la práctica de las artes marciales no tiene que servir para aprender a luchar, ni doblegar a nuestro antojo a los demás, sino para
defendernos a nosotros mismos, a nuestra familia y a nuestros seres queridos en caso necesario, siempre mirando por el bien del grupo. no hay que obsesionarse con ser un maestro de las artes
marciales completo sino un ser humano completo.
Son muchas las heridas y rencores que quedan despues de la guerra muchas de ellas perduran hoy en día entre nosotros en forma de intolerancia o de racismo representadas por palabras gestos o
miradas. Son esas mismas heridas las que nos deben hacer reflexionar de si estamos tomando el camino correcto ya que toda experiencia nueva nos debe llevar al camino de la Iluminación.
Comienzo diciendo ODIO LA GUERRA no solo porque los medios de comunicación nos bombardeen con multitud de imagenes de conflictos bélicos y terroristas a lo largo y ancho del planeta, sino porque
al ver todas esas imagenes uno quiere conocer el origen de los conflictos y comienza a investigar dandose cuenta de que todas y cada una de las guerras que se han librado a lo largo de la
historia estan llenas de historias de asesinatos, crimenes y crueldad irracional por parte de cualquier bando. No creo que haya vencedores ni vencidos ya que en una guerra todos perdemos.
Alguíen me pregunto hoy si me gustaría ser soldado al ver en televison imagenes de los bambardeos sobre Libia, a lo que respondí que No,
-¿Y por qué no?¿Tienes miedo a que te maten?
A lo que respondí nuevamente que
-NO, no tengo miedo a que me maten, tengo miedo a matar.
Ese sería mi mayor miedo, matar, tener que hacerlo en nombre de cualquier causa con la que no me sintiera identificado o hacerlo sin ningún tipo de miramiento o remordimiento, ese sería mi mayor
miedo no darle valor a la vida de las personas y convertirme en una herramienta de individuos sin escrúpulos.
Creo que ese es el mayor miedo de todas las personas, el no darle valor a la vida.
Espero que este texto que he escrito hoy les haga reflexionar y pensar en lo afortunados que somos por estar viviendo y rodeado de personas que nos quieren.
Les dejo al pie una frase de Ian Gibson muy ilustrativa:
Las heridas de la Guerra Civil sólo se curarán definitivamente cuando ambos bandos acepten la verdad de lo que pasó en sus respectivas retaguardias durante la contienda franquista.
Escrito por Samuel R. Melián